Soy una apasionada de las historias y del poder que tienen para conectar mundos.
Mi relación con la escritura nace de la curiosidad de una niña a la que una sola vida le parecía poca, y soñaba con inventarse muchas más. Esa inquietud sigue viva en mí: vivir otras vidas y construirlas a la medida de mi imaginación. Así he ido llenando cuadernos y momentos, ideando mundos, personajes y emociones.

Cada historia es una mezcla entre lo soñado y lo sentido, unidas a experiencias e imaginación.
Confieso que me resulta difícil no añadir un toque de humor en lo que escribo; es parte de mi manera de estar en el mundo, y se cuela sin pedir permiso.
Creo que las buenas historias son esas que nos sacuden, nos agitan por dentro, nos hacen reír, llorar o mirar las cosas desde otro lugar.
Cuando escribo, no sólo me dejo llevar por el juego de imaginar; también me gusta abrir pequeñas ventanas a mundos distintos, llenos de casualidades, causalidades y personajes especiales.
Si me lees, pronto verás que soy una apasionada de los animales, y muy especialmente de mis gatos: Hermes e Isis, o Betty y Mini en las sombras. Tengo impulsos viajeros descontrolados, solo frenados por mi torpeza con los idiomas y cierta pereza para aprenderlos.
Te iba a decir que me gusta pintar y dibujar, pero sería más exacto decir que todo lo que implique crear con las manos me atrapa. Las manualidades artísticas son ese rincón donde mi imaginación campa a sus anchas sin pedir permiso.
Gracias por estar ahí.
No espero deslumbrarte con técnicas, tendencias ni grandes ideas.
Solo quiero tocarte el alma: que te rías, que llores, que sientas o reconozcas algo que tú, como yo, llevas dentro. Y que recordemos juntos que eso —y no otra cosa— es lo que vale la pena.