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Este es un espacio pensado para compartir inspiración y creatividad, donde exploraremos temas diversos que te inviten a descubrir, aprender y disfrutar. Encontrarás desde consejos sobre escritura y bienestar físico, hasta reflexiones sobre la creatividad y la inspiración en todas sus formas. También compartiré contenidos visuales y artísticos además de algunos momentos especiales junto a mis gatos, quienes me acompañan como auténticos ‘gatos literatos’. Este rincón será una mezcla de libros, ideas y arte, pensado para todos los que buscan un toque de magia en lo cotidiano. ¡ Quédate cerca para no perderte las próximas publicaciones !

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Escritura automática

La escritura automática es una técnica literaria y artística que consiste en dejar fluir palabras y pensamientos sin intervención consciente del escritor. En lugar de planificar o estructurar, el autor se coloca en un estado mental abierto, permitiendo que la mente genere contenido sin filtro ni autocensura. Esto permite la creación de textos espontáneos y a menudo surrealistas, donde los pensamientos ocultos, deseos inconscientes y asociaciones libres se plasman en la página.

El método es muy simple: se sitúa uno delante de un papel en blanco con lápiz, bolígrafo u otro utensilio para escribir, dejando que fluyan ideas, pensamientos, y que estos se plasmen en el papel sin cortapisas ni límites. 

Para llevarla a cabo, es común relajarse profundamente o entrar en un estado meditativo, incluso a veces alcanzado mediante hipnosis. Muchos escritores han combinado esta técnica con ejercicios de escritura libre, en los que uno escribe sin detenerse a corregir o juzgar lo que está creando, lo cual resulta en un texto más fluido y a menudo desconcertante, pero cargado de autenticidad y misterio.

Pero ¿de dónde sale “eso” que se escribe? Existen diversas teorías, algunas contrapuestas y enfrentadas. 

Se habla de que mediante esta forma de escritura se libera el subconsciente de quien escribe, reflejando pensamientos e ideas que de otra forma su mente consciente censuraría o limitaría. 

También es el método utilizado por espiritistas, médiums o canalizadores, según los cuales lo que se escribe es el resultado del contacto con otros seres o espíritus desencarnados, guías espirituales, seres de otras realidades, etc. Esos mensajes escritos no tienen, por tanto, nada que ver con los pensamientos de quien escribe. Podemos encontrar así escritos desde mensajes breves a libros enteros.
Dentro de los círculos espiritistas destaca Allan Kardec (1804-1869) que fue el primero en llamarla “escritura automática”, sobre la cual podemos leer en su obra “El libro de los médiums”. 

Allan Kardec, el fundador del espiritismo relacionó la escritura automática con la comunicación espiritual. Para él, esta técnica no era solo un proceso creativo inconsciente, sino una forma de mediumnidad en la que el médium actuaba como un canal entre los espíritus y el mundo físico. A través de esta práctica, Kardec creía que los espíritus podían comunicarse directamente, transmitiendo mensajes, enseñanzas e información a través de la mano del médium.

Kardec compiló estos mensajes en libros que fueron fundamentales para el desarrollo del espiritismo, como El Libro de los Espíritus (1857). En este y otros textos, describió cómo ciertos médiums experimentaban una sensación de «mano guiada» o impulsos automáticos al escribir, sin intervención consciente, lo cual él interpretaba como una clara evidencia de la influencia espiritual. Según él, los mensajes que los espíritus transmitían por este medio contenían respuestas sobre la vida después de la muerte, la naturaleza del alma, y conceptos de ética y moralidad que guiarían a la humanidad.

La escritura automática también ha sido utilizada y ensalzada por artistas como André Bretón (1920), padre del surrealismo, para quien era “un dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y fuera de toda preocupación estética o moral”. 

Para Breton y otros surrealistas, la escritura automática no solo era una técnica, sino una especie de ventana hacia el interior del alma y del inconsciente colectivo, desvelando temas, imágenes y emociones que la mente consciente no suele revelar. Con esta práctica el movimiento surrealista defendía que era una vía para acceder al inconsciente y romper con la convenciones racionales y lógicas de la escritura.

Lo cierto es que quien se inicia en la escritura automática deberá dotarse de paciencia. Aunque hay personas que pueden tener esa facilidad innata, otros, tal vez la mayoría, no lo tendrán tan fácil, por lo que les será de utilidad herramientas que le preparen para ese tipo de escritura, que le permitan dejar fluir pensamientos e ideas para ser un canal libre de ideas preconcebidas o limitadas. 
Dichas herramientas son el dominio de ciertas pautas para poder relajarse y estar en un estado neutral a fin de que fluya la información que conformará la escritura. Otros aconsejan empezar a escribir de inmediato y rápido para facilitar la escritura automática.

En resumen, me parece una práctica interesante para experimentar.

Camino de tinta y sonido

Bienvenidos a este rincón donde la imaginación, la escritura y el silencio se entrelazan

Desde que tengo memoria, me acompañan las palabras, los dibujos y los colores.

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La escritura y la pintura nacieron conmigo, como un juego secreto que fui desarrollando desde la infancia. Ya en la adolescencia empecé a escribir con más constancia, y aunque a veces he hecho pausas, nunca he dejado de hacerlo del todo. Eso hace que hoy tenga muchas historias escritas algunas aún escondidas en cajones, esperando su momento para salir a la luz.

También soy lectora empedernida desde pequeña, aunque con el tiempo descubrí que mi necesidad de escribir era tan intensa que, en muchas etapas, acabé escribiendo más de lo que leía.

Más adelante, ya de adulta, llegaron a mí otras pasiones que ahora forman parte de mi vida: el yoga, la meditación, la relajación y la visualización creativa. A ellas se sumaron el descubrimiento del sonido como forma de bienestar, con gongs y cuencos tibetanos, un mundo que me inspira y que también he explorado a través de materiales que aún están por ver la luz.

Este espacio recoge todo eso: palabras, pasiones, exploraciones, intuiciones y creaciones que nacen sin pretensiones. Lo comparto como quien deja piedritas en un camino, por si alguien quiere seguirlas o simplemente mirar dónde brillan.

Pasa, curiosea y si algo te toca por dentro, será un regalo compartido.